Victoria Romo | Coach de vida y empresarial PNL

Un Ratico Más: reflexión sobre la vida y el propósito de Dios

Una mañana imposible de olvidar

El 10 de agosto de 2026, a las 7:45 de la mañana, la tierra se movió de una manera que jamás voy a olvidar.

En Colombia, muchas personas sintieron miedo, confusión e incertidumbre. El Servicio Geológico Colombiano informó que ese día ocurrió un sismo de magnitud 7,4, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, y una profundidad aproximada de 103 kilómetros. También explicó que fue uno de los eventos sísmicos más importantes registrados en el país durante el siglo XXI.

Para quienes vivimos esta experiencia desde Cali, la semana fue muy fuerte. Recorrer la ciudad de norte a sur y de sur a norte se convirtió en una experiencia dolorosa. Cada calle parecía contar una historia. Cada rostro mostraba preocupación. Cada noticia nos recordaba que la vida puede cambiar en pocos segundos.

Había edificios afectados, viviendas destruidas, familias buscando respuestas y personas enfrentando pérdidas que no se pueden medir solamente en dinero. También estaban los voluntarios, los rescatistas, los empresarios, las organizaciones y las personas comunes que decidieron ayudar.

En medio del dolor, también apareció la solidaridad.

Cuando la vida cambia en un instante

Hay momentos que nos obligan a detenernos. Dejamos de pensar en lo urgente y comenzamos a preguntarnos por lo verdaderamente importante.

Manos unidas en oración durante un momento difícil
La fe puede ofrecer consuelo y fuerza cuando no encontramos respuestas.

Antes de una situación así, muchas veces vivimos preocupados por problemas pequeños. Nos enojamos por una discusión. Nos alejamos de alguien por orgullo. Dedicamos demasiado tiempo a conseguir cosas materiales y muy poco a compartir con quienes amamos.

Pero cuando la tierra tiembla, entendemos que nada está completamente asegurado.

La ropa, el dinero, el lujo y las posesiones pueden tener un valor, pero no pueden abrazarnos cuando sentimos miedo. Tampoco pueden reemplazar a una persona que amamos. Lo que realmente importa aparece con claridad: la vida, la familia, el amor, la salud, la compañía y la posibilidad de comenzar de nuevo.

Esta es una reflexión sobre la vida porque nos recuerda una verdad sencilla: no debemos esperar una tragedia para agradecer lo que tenemos.

La fe en momentos difíciles

La fe no significa negar el dolor. Tampoco significa fingir que todo está bien cuando estamos preocupados o sufriendo.

Tener fe en momentos difíciles puede significar seguir hablando con Dios, aunque no tengamos todas las respuestas. Puede ser llorar y, aun así, pedir fuerzas para continuar. Puede ser ayudar a otra persona mientras nosotros también estamos tratando de recuperar la calma.

La fe nos ayuda a buscar consuelo cuando las palabras no alcanzan. Nos permite reconocer que no estamos solos y que podemos recibir apoyo de Dios, de nuestra familia y de la comunidad.

En una emergencia, el acompañamiento humano también es importante. La Organización Mundial de la Salud recomienda escuchar con compasión, proteger a las personas de nuevos daños, atender sus necesidades inmediatas y movilizar apoyo social sin obligarlas a hablar o recibir ayuda.

Esto nos enseña algo muy valioso: acompañar a quienes sufren no siempre significa tener una respuesta perfecta. A veces significa estar presentes, escuchar, abrazar, llevar alimento, compartir información confiable o ayudar a reconstruir poco a poco.

Dios nos dejó un ratico más

Aquí estamos.

Dios nos dejó un ratico más.

No sabemos cuánto durará ese tiempo. Por eso, esta expresión no debe entenderse solamente como una frase bonita. También puede convertirse en una pregunta profunda:

¿Para qué Dios me permitió continuar?

Tal vez ese propósito no aparezca de inmediato. Después de una experiencia difícil, es normal sentir confusión. Algunas respuestas llegan con el tiempo, mientras acompañamos a nuestra familia, ayudamos a otros y volvemos a organizar nuestra vida.

El propósito de Dios no siempre se presenta como algo grande o extraordinario.

Puede estar en acciones sencillas:

  • Pedir perdón.
  • Llamar a un familiar.
  • Escuchar a una persona que está sufriendo.
  • Servir sin esperar reconocimiento.
  • Cuidar mejor nuestra salud.
  • Enseñar algo que hemos aprendido.
  • Dar gracias por un nuevo día.
  • Usar nuestra experiencia para acompañar a otros.

A veces creemos que necesitamos descubrir una misión enorme. Sin embargo, el propósito de Dios también puede comenzar con una decisión pequeña: vivir este día con más amor y menos resentimiento.

Aprender a valorar la vida

Una experiencia dolorosa puede mostrarnos que hemos gastado demasiado tiempo en peleas, discusiones y preocupaciones que no tienen un valor permanente.

Esto no significa que los problemas no importen. Significa que debemos aprender a distinguir entre lo urgente y lo esencial.

No vale la pena pasar toda la vida acumulando enojo. No vale la pena alejarnos de quienes amamos por orgullo. No vale la pena cambiar la tranquilidad de la familia por una carrera interminable detrás de cosas materiales.

Valorar la vida significa reconocer el regalo de lo cotidiano:

  • Despertar y poder respirar.
  • Compartir una comida.
  • Escuchar la voz de un ser querido.
  • Caminar por la calle.
  • Trabajar y aprender.
  • Ver crecer a la familia.
  • Tener una oportunidad para corregir nuestros errores.

La vida no se vuelve perfecta cuando aprendemos a valorarla. Siguen existiendo dificultades, pérdidas y días complicados. La diferencia está en que empezamos a mirar cada día con más gratitud.

El amor y la familia importan

Cuando ocurre una tragedia, la familia se convierte en un refugio. No siempre es una familia perfecta, pero puede ser el lugar donde encontramos apoyo, compañía y fuerza.

Por eso es importante no esperar una emergencia para decir “te amo”, “gracias”, “perdóname” o “estoy contigo”.

El tiempo con la familia no tiene que ser costoso ni complicado. Puede ser una conversación tranquila, una comida preparada en casa, una llamada o un abrazo. Lo importante es estar presentes de verdad.

También debemos recordar a quienes no tienen una red familiar cercana. La comunidad puede convertirse en una familia temporal para quienes enfrentan una pérdida, una emergencia o un momento de soledad.

El amor no elimina el dolor, pero puede hacer que nadie tenga que atravesarlo completamente solo.

La solidaridad también es una respuesta

Personas entregando ayuda a una comunidad durante una situación difícil
La solidaridad demuestra que nadie tiene que enfrentar el dolor completamente solo.

Durante los momentos difíciles, la solidaridad aparece en muchas formas. Está en la persona que entrega una donación, en quien prepara alimentos, en el voluntario que acompaña a una familia y en el rescatista que trabaja durante horas para ayudar a otros.

También está en los empresarios que ponen sus recursos al servicio de la comunidad, en los vecinos que comparten información y en quienes ofrecen un lugar seguro para descansar.

La solidaridad nos recuerda que el dolor de una persona puede convertirse en una responsabilidad compartida. No todos podemos hacer lo mismo, pero todos podemos hacer algo.

Alguien puede aportar dinero. Otra persona puede donar tiempo. Otra puede cocinar, transportar, escuchar o difundir información verificada. Lo importante es ayudar con respeto y sin convertir el sufrimiento de los demás en un espectáculo.

La esperanza colectiva nace cuando muchas personas deciden no ser indiferentes.

Una nueva oportunidad para servir

Señor, gracias por este ratico que nos has permitido continuar en este mundo.

Te pedimos que nos muestres para qué nos has dejado aquí. Ayúdanos a entender que esta nueva oportunidad no es solamente para conseguir más cosas, sino para amar mejor, perdonar con sinceridad y servir con humildad.

Enséñanos a reconocer el dolor de quienes nos rodean. Danos sensibilidad para acompañar a las familias que han perdido tanto. Fortalece a los voluntarios, rescatistas, profesionales y comunidades que trabajan para ayudar.

Danos sabiduría para no actuar desde el miedo. Danos paz para tomar buenas decisiones. Permítenos valorar a nuestra familia y cuidar las relaciones que muchas veces damos por seguras.

Y cuando olvidemos lo que realmente importa, recuérdanos que la vida es un regalo que debemos vivir con propósito.

Un mensaje de esperanza

Hoy estamos aquí: un ratico más.

Quizá todavía no entendemos todo lo que ocurrió. Quizá algunas heridas necesitan tiempo para sanar. Quizá hay personas que deben reconstruir su hogar, su tranquilidad o su futuro.

Pero mientras exista vida, también existe la posibilidad de amar, aprender, servir y comenzar de nuevo.

Esta reflexión sobre la vida no busca decir que el dolor sea fácil. Busca recordar que, incluso en medio de una dificultad, pueden aparecer la solidaridad, la fe y la esperanza.

No sabemos cuánto tiempo tenemos. Lo que sí podemos decidir es cómo utilizaremos el tiempo que recibimos.

Podemos continuar alimentando discusiones o elegir la paz. Podemos vivir atrapados en el miedo o buscar apoyo. Podemos concentrarnos únicamente en lo material o recordar que los momentos compartidos con quienes amamos tienen un valor profundo.

Aquí estamos, Señor, un ratico más. Hágase en nosotros y en nuestras familias tu voluntad. Enséñanos a servirte de verdad. Revélate con amor y ayúdanos a vivir este día con gratitud.

Si esta reflexión llegó a tu corazón, compártela con una persona que necesite esperanza o que hoy deba recordar el valor de estar viva.

También puedes contactarnos para conversar sobre procesos de transformación personal, propósito y cambio interior. En Victoria Romo – Coach de vida y empresarial con PNL, acompañamos procesos de transición profesional, mentalidad emprendedora y crecimiento integral en Colombia y Costa Rica.

Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre un ratico más

1. ¿Qué significa “Un Ratico Más”?

“Un Ratico Más” expresa gratitud por seguir con vida después de una experiencia difícil. También representa una nueva oportunidad para amar, perdonar, servir y descubrir el propósito de Dios.

2. ¿Qué es una reflexión sobre la vida?

Es un texto que invita a pensar en el valor de la existencia, las prioridades, la familia, el amor, las decisiones y el tiempo que tenemos. Esta reflexión se enfoca especialmente en la fe y la gratitud.

3.¿Cómo mantener la fe en momentos difíciles?

Puedes mantener la fe mediante la oración, la búsqueda de apoyo familiar, el acompañamiento de la comunidad y la decisión de avanzar un día a la vez. Tener fe no significa ignorar el dolor, sino enfrentarlo con esperanza.

4. ¿Cuál puede ser el propósito de Dios en una situación difícil?

El propósito de Dios puede relacionarse con aprender, cambiar prioridades, fortalecer la fe, acompañar a otras personas o servir a la comunidad. No siempre se comprende de inmediato; algunas respuestas aparecen con el tiempo.

5 .¿Por qué es importante valorar la vida cada día?

Valorar la vida ayuda a reconocer que cada día, abrazo, conversación y momento con la familia es importante. También nos invita a no desperdiciar el tiempo en discusiones, resentimientos o preocupaciones materiales.

6. ¿Cómo agradecer a Dios por la vida?

Puedes agradecer a Dios mediante una oración sincera, cuidando tu vida, acompañando a tu familia, ayudando a quienes sufren y usando tus talentos para servir a los demás.

7. ¿Qué hacer después de vivir una tragedia o una emergencia?

Lo primero es buscar un lugar seguro y seguir las indicaciones de las autoridades. Después, es importante hablar con personas de confianza, aceptar apoyo y pedir ayuda profesional si el miedo, la tristeza o la angustia persisten.

8.¿Cómo ayudar a quienes están sufriendo?

Puedes escuchar sin juzgar, ofrecer ayuda práctica, respetar el proceso de cada persona y colaborar con organizaciones confiables. A veces, una llamada, una comida o una presencia tranquila pueden ser muy valiosas.

9. ¿Qué relación existe entre la fe y la esperanza?

La fe ayuda a confiar en Dios incluso cuando no conocemos el resultado. La esperanza permite imaginar que es posible continuar, sanar, reconstruir y encontrar un nuevo sentido después del dolor.

10.¿Qué enseñanza deja esta reflexión sobre la vida?

La principal enseñanza es que no debemos esperar una tragedia para reconocer lo que realmente importa. La familia, el amor, el perdón, la solidaridad y el servicio tienen más valor que las peleas y las posesiones materiales.

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